
lunes, 24 de agosto de 2009
¡Seamos felices!

Soy Haleh Rouhi, una prisionera bahá’í
Con la mayor sinceridad, viajé durante un año a un barrio cercano a Shiraz, conocido como Sahl-Abad, a fin de ayudar a un pequeño grupo de ciudadanos desfavorecidos, con la esperanza de poder traer alegría a algún corazón, comodidad a un alma y ayudar a un espíritu frágil.
Un día, cuando volvía en coche a casa sola, las autoridades islámicas me detuvieron y arrestaron. Cuando pregunté por una orden de arresto, recibí una dura reacción y me detuvieron sin mostrarme ninguna orden. El mismo día, unos militantes islámicos se presentaron en mi casa mientras mi madre estaba sola. Forzaron la entrada, tomaron todas mis pertenencias personales y todas nuestras fotos de familia. Hasta la fecha, ninguno de esos objetos nos han sido devueltos.
Me interrogaron durante 28 días en el centro de detención del Ministerio de Inteligencia. Durante todo el proceso, expliqué con la mayor honestidad todas las actividades en las que había participado. Una vez más, en los procedimientos judiciales, expliqué al respetado juez asignado a mi caso, claramente y en detalle, todos los servicios humanitarios que realizamos.
En octubre de 2007, después de que los interrogatorios concluyeran, fui condenada a cuatro años de prisión. No podía creer lo que estaba escuchando. Apelé, pedí una revisión de mi caso y de los cargos en mi contra. Mientras estaba a la espera del resultado, me convocaron la oficina del Ministerio de Inteligencia por teléfono. Al llegar, me llevaron a una celda y dos días más tarde, me dijeron:
“usted está aquí para cumplir su condena y permanecerá aquí durante cuatro años”.
Ya han pasado más de 18 meses desde aquel día.
Durante estos meses:
Se me ha privado de contacto con otras prisioneras y me ha sido negada incluso la vida social a la que tienen derecho los presos ordinarios. Sólo me han concedido 5 minutos por semana para recibir visitas de mi familia. Los presos están autorizados a mantener contacto diario por teléfono con sus familias; sin embargo, a mi se me ha negado. Durante los primeros 8 meses, me privaron incluso de tener un libro.
Los presos tienen derecho a licencia por motivos familiares, se les concede 5 días por cada 25 días de prisión. La licencia se ha convertido en una lucha para mí y mi familia. Por ninguna razón válida y durante mucho tiempo, la oficina de inteligencia y los tribunales forzaron a mi familia a ir de una oficina del gobierno a otra, antes de concederme finalmente una licencia. Las licencias que recibo se espacian generalmente 3 o 4 meses, algunas veces incluso más. Con el fin de renovar la licencia, mi familia tiene que pasar horas y horas en los tribunales con la esperanza de obtener permiso de 5 días o una semana adicionales con mi familia.
Un preso tiene que estar en la cárcel, pero yo estoy en un centro de detención que se utiliza normalmente sólo para el interrogatorio inicial. Mi celda no tiene aberturas; me dejan la comida junto a la puerta. Si necesito salir de la celda, no puedo. Tengo que pasar todo el día en el área confinada. Si estoy fuera, en cualquier momento, me vendan los ojos. Sólo me permiten de 10 a 20 minutos al día fuera de mi celda, en un área cerrada sin techo, para tomar un poco de aire fresco. Incluso la duración de este breve descanso está determinada por los guardias de la prisión y tampoco tengo posibilidad alguna de ampliar estos pocos minutos.
¿Son 10 minutos de descanso suficientes para una persona que permanece las 24 horas del día en una celda cerrada?
Ya he olvidado todo lo sucedido antes del veredicto que me condenó. Si hoy soy una prisionera, trátenme como tal. Si soy una prisionera, llévenme a una cárcel; quiero respirar aire fresco, quiero tener acceso a un teléfono, quiero tener contacto con otros, quiero tener la misma vida social y los derechos de los que los presos disfrutan. ¿Incluye La organización a cargo de la supervisión de las
prisiones este centro de detención (llamado Plock 100) en su lista de prisiones? ¿Acepta la organización a cago de las prisiones las condiciones del centro de detención en el que estoy detenida como válidas para un prisionero? ¿Acepta la organización este centro de detención como una prisión?
Firmado
Haleh Rouhi
Situación de los bahá’ís de Shiraz

Iran Press Watch ha podido recabar los siguientes datos sobre la situación de los bahá’ís en Shiraz en algunos sitios web en persa:
- Raha Sabet ha vuelto a prisión de forma voluntaria para que Sasan Taqva pueda ser liberada. Las autoridades dejaron en libertad a Sasan el 28 de abril y le han renovado el permiso de visitar a su familia una semana más.
- Haleh Rouhi obtuvo un permiso para visitar a su familia el domingo 19 de abril. Su permiso ha sido renovado tres semanas consecutivas.
- Raha, Sasan y Haleh han cumplido más de un tercio de su sentencia en prisión. Pronto se podrá considerar concederles un indulto, lo cual suele suceder después de que el prisionero haya cumplido un tercio de su sentencia. Las familias de los tres jóvenes bahá’ís intentan y esperan que así sea.
- Vahdat Dana está en confinamiento aislado. Es padre de dos niños. Su problema cardiaco es causa de preocupación. Hace poco sufrió un ataque al corazón, por lo que pasó algunos días en cuidados intensivos.
- Keyvan Karimi y Farham Masumi están encarcelados en la misma celda. Había un destello de esperanza de que se les pusiera en libertad, pero desafortunadamente esto no ha ocurrido.
- Farham Masumi se casó hace unos pocos meses y este iba a ser el primer Naw-Rúz que los recién casados iban a pasar juntos.
- Los familiares de los prisioneros y algunos otros bahá’ís siguen recibiendo llamadas telefónicas de amenaza.
REF.: http://www.iranpresswatch.org/es/
sábado, 15 de agosto de 2009
El 17 de agosto, Bahaidream.com y Ejército de Paz repiten HORACIONES
viernes, 14 de agosto de 2009
Fijada una nueva fecha para un juicio en el que se ignoran las garantías mínimas legales

Además, los esfuerzos desplegados por liberar a los acusados bajo fianza no han tenido éxito. La investigación llevada a cabo en su contra concluyó hace meses, a pesar de lo cual siguen encarcelados, sin acceso a su abogado y con apenas posibilidades de contactar con sus familias –contacto que no empezó hasta pasados cinco meses después de su arresto, cuando finalmente se les sacó de sus celdas individuales.
REF.: http://news.bahai.org/