lunes, 25 de enero de 2010

Carta de la AEN de Haití

ASAMBLEA ESPIRITUAL NACIONAL DE LOS BAHÁ’ÍS DE HAITÍ

A determinadas Asambleas Espirituales Nacionales

19 de enero de 2010

Queridos amigos y colegas bahá’ís:

Con corazones agradecidos a la Bendita Belleza por la protección que ha brindado a la Comunidad Bahá’í de Haití durante esta difícil crisis, les escribimos este breve mensaje para agradecerles sus maravillosas muestras de apoyo y sus oraciones, muy apreciadas. Sus amables palabras de consuelo y aliento nos ayudan a sentir el apoyo y la solidaridad de nuestros hermanos y hermanas bahá’ís en todo el mundo, una cariñosa manifestación del consejo de ‘Abdu’l-Bahá de que nos sostengamos “con fuerza unos a otros”, y nos dan esperanza para el futuro.

Hemos informado recientemente a la Casa Universal de Justicia de que entre los que han perdido sus hogares y todas, o casi todas sus pertenencias materiales, hay muchos bahá’ís. Sin embargo, de forma misteriosa, la comunidad bahá’í ha sido protegida de la pérdida de vidas; hasta la fecha, la Asamblea Nacional ha sido informada de tan sólo dos muertes entre los bahá’ís a raíz del devastador terremoto que golpeó a nuestra querida Haití: una, la de una joven dinámica que perdimos cerca de Puerto Príncipe, durante el terremoto mismo, y la otra, una mujer de Cabaret, que falleció la noche pasada a causa de las heridas que había sufrido. Imaginamos que la mayor parte de ustedes conocen mejor que nosotros las horrendas escenas de la masacre, y las decenas de miles de muertos que aún están siendo contabilizados. Evidentemente, con esta catastrófica pérdida de vidas, todos estamos de luto, y un gran número de bahá’ís han perdido a algún miembro de sus familias extensas.

Si bien estas muertes nos entristecen profundamente, nuestros corazones se fortalecen con las múltiples historias de bahá’ís que escaparon a la muerte bajo circunstancias asombrosas: hemos sabido acerca de vecindarios que fueron arrasados, pero de alguna manera todos los niños que participaban en las clases bahá’ís para niños se salvaron; de bahá’ís que accidentalmente no se encontraban en sus lugares de trabajo en el momento del terremoto, que provocó el derrumbe de los edificios en los cuales se hallaban sus oficinas; de un niño bahá’í de corta edad que se encontraba momentáneamente solo en una casa de dos plantas, y que salió ileso, sin el más leve rasguño, gracias a la forma en la que el edificio se desplomó en torno a él. Estamos humildemente agradecidos por estas manifestaciones de la fuerza y protección divinas. También nos han alentado las recientes y asombrosas muestras de coraje, solidaridad, generosidad, resignación y firme fe en Dios que caracterizan al pueblo haitiano.

Nuestra tentativa de llevar a cabo un inventario completo de los bahá’ís que residen en las localidades más afectadas aún está en proceso, pero hemos sabido que la mayoría de los bahá’ís de tres agrupaciones prioritarias que fueron golpeadas duramente por el terremoto han sobrevivido. Conforme nos esforzamos por hacer balance del daño y por consolar, alentar y cuidarnos los unos a los otros, agradecemos sinceramente sus muestras de apoyo, y les pedimos que oren continuamente para que la comunidad bahá’í haitiana sea bendecida con un mayor grado de protección divina, y sea fortalecida por la Antigua Belleza para que se levante y aproveche al máximo todas las oportunidades que tenemos para restablecer e incluso multiplicar nuestras actividades básicas, de manera que podamos cumplir con nuestra promesa para con la Casa Universal de Justicia de contribuir al Plan actual con al menos cinco programas intensivos de crecimiento.

En algunos de sus mensajes ustedes se comprometían a enviar ayuda económica o solicitaban guía a este respecto. Agradecemos sinceramente estas muestras concretas de solidaridad y les solicitamos que remitan cualquier tipo de ayuda a través del Centro Mundial Bahá’í.

Con afectuosos saludos bahá’ís,

Glen Bouchard, Secretario

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